El Kibbutz

Kibbutz: colonia, settlement, asentamiento, rincón elegido dónde alzar la tienda final, dónde salir al aire de la noche con la cara lavada por el tiempo, y unirse al mundo, a la Gran Locura, a la Inmensa Burrada, abrirse a la cristalización del deseo, al encuentro. En la Rayuela, el cielo y la Tierra están en un mismo plano, hay que entrar al cielo a patadas, el zapato patea la piedrita, mirar al mundo a través del ojo del culo, la piedra debe pasar por ahí, llegar al Kibbutz. (Cortázar)

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3/28/2007

Jónica


De la lengua al estómago
Por: José Báez

Por no encontrarle sabor a “Basura aqi” he decido cambiarle el nombre a mi columna. De ahora en adelante la llamaré Jónica, si me preguntan por qué, les podría mentir diciendo que las columnas jónicas son muy resistentes y bellas, cosa que no cumple mis artículos de opinión; o porque empieza por jota como el autor, pero si les soy sincero es porque me pareció gracioso y sencillo. Tal vez Jónica tampoco tenga sabor, lo descubriré cuando encuentre el nombre muy cansado, y quiera cambiarlo. Pero vamos al grano.

Esta semana que pasó, como muy bien lo nombra mi compañero Jonathan Torres en columnas anteriores refiriéndose al F-10, fue un bazar intelectual. El derroche en el cumpleaños de Gabo y la exagerada seguridad de los reyes de España en su visita al XIII Congreso de las Academias de la Lengua, en Medellín, y el IV Congreso Internacional de la Lengua, en Cartagena, para aprobar la nueva gramática que regirá al castellano, fue bastante exagerada. En estos dos sitios se reunieron escritores de alta importancia (Andahazi, Caparrós, Kovadloff, Castro Caycedo, Mario Mendoza, Oscar Collazos, Jorge Franco, Santiago Gamboa, Héctor Abad, Ángeles Mastretta entre otros), para sesionar a puerta cerrada la Nueva Gramática de la Lengua Española, y realizar un diccionario aprobado por el rey de España Juan Carlos I de Borbón , que según Fernando Vallejo en su columna de Soho resulta ser un mal hablado cuando lee los discursos, sin contar sus atropellos corruptos en política y lo que más le ataca Vallejo, un cazador de osos en vía de extinción. En Cartagena, se hicieron plenarias y conferencias dictadas por literatos y académicos de la lengua española. Fueron ocho días en que el español fue el protagonista de toda noticia, algo se alcanzó a robar el octogésimo cumpleaños del Nobel colombiano.

Gabriel García Márquez no se quedó atrás y en una celebración derrochadora celebró sus ochenta años de vida en la ciudad amurallada. Todas las revistas y periódicos tuvieron que ver con Gabo, con su nueva edición de Cien años de soledad, lo peor, y que nunca pensé que llegará a pasarme, es que Gabo me supo a mierda. No había nota de prensa, radio o televisión que no empezara con la frase o lugar común del autor: “Muchos años después frente a sus amigos el literato García Márquez recordaría el día en que escribió su novela Cien años de Soledad”. García Márquez por aquí y Gabo por allá, en cualquier lado y de cualquier forma. Pero por favor, no me malentiendan, ¿cómo no voy a estar de acuerdo en que se le celebre un cumpleaños a un Nobel colombiano, o que se celebren estos congresos de la lengua española?; lo que pasa es que caímos en la exageración, en el derroche. Mientras en el país ocurría la muerte por hambre de 17 niños en Chocó, las mariposas amarillas de Mauricio Babilona (personaje de Cien Años de Soledad) achiquitaban el titular. A eso me refiero.

No es justo que nos convirtamos en un Estado de eventos culturales, de intelectuales discutiendo por una u otra forma regla gramatical, no es que sea malo, pero tampoco es primordial. Esencial sería que Colombia se encargará de responder como Estado lo que en Constitución está positivizado, éste es un Estado Social de Derecho, donde se garantizan los Derechos Fundamentales. ¿Cuántos millones, pregunto yo, se habrá gastado ese despliegue de actividades en el congreso de Medellín?, súmele el de Cartagena y no hablar del de Gabito. Con todo eso seguro no sería el 41% de la población colombiana la que aguantaría hambre. Esta bien que se apoyen estas actividades, pero no hay que olvidar el contexto social, ¿o es que Cartagena es una ciudad muy bonita? Uno no entiende cómo la heroica siendo una capital cultural y un patrimonio de la humanidad, una gran porción de su población vive en estados que no son de pobreza, son de miseria, que es aún peor.

Lo que me asusta es que estos eventos culturales se conviertan en cortinillas de humo para tapar problemas estatales. Esta bien que se inauguren bibliotecas, está bien que hablemos de nuestra lengua, bien que celebremos el cumpleaños de nuestro mejor escritor. Pero también estaría muy bien que estas noticias no taparan una realidad latente. La vanidad intelectual no puede ser una lona verde como con la que cubrieron a los pobres en Cartagena hace varios años durante la visite del entonces presidente Bill Clinton. Por el contrario debe ser desde esos eventos donde se genere un pensamiento crítico de autogestión y cuestionamiento a las políticas del Estado, unas conferencias reaccionarias (de hacer despertar, no de disparar), más acordes a nuestra realidad social, que por cierto no es muy buena.

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1 Comments:

  • At 3/31/2007 11:29 a. m., Blogger Mauricio Romero said…

    Muy buena tu posición. Pero los medios definitivamente ayudan al estado de las cosas a seguir creando cortinas de humo. Pero les durará mucho, porque en medios como éste se está demostrando que no sólo un lado de la comunicación tiene la palabra. Ahora todos podemos opinar y crear nuestras propias cortinas que revelen el humo que hay tras de ellas.

     

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